jueves, 18 de octubre de 2018

Jesucristo sacerdote



Creo que una de las imágenes que más se me asemeja al sacerdocio, es al Cristo que lleva la cruz a cuestas. Creo que cuanto más se parezca el sacerdote a Cristo abrazado a la cruz, más bien hará a la Iglesia, a los fieles y a su misma alma. Si Cristo llevó la cruz para la redención del género humano, el sacerdote realiza su oficio con el mismo cometido: para llevar la salvación de Cristo a los hombres. Bien si dice Misa, confiesa, atiende a los pobres, visita a los enfermos... lleva la cruz de los hermanos y la suya propia. Siempre en Cristo Jesús, como dice la plegaria eucarística:
Por Cristo, con él y en él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. 
Vivimos tiempos que ya no sabemos a qué atenernos. Las antiguas reclamaciones de sacerdotes casados o arrejuntados, o féminas sacerdotales, parece que han recobrado fuerza con el apoyo inestimable de los altos jerarcas, que no cesan de manchar el nombre de Jesucristo con escándalos de todo tipo. ¿Y todo eso para qué? ¿Para convertir el sacerdocio en un mero trabajo social, en una presidencia asamblearia o comunitaria, en un funcionariado eclesial? 

Pues no. Queremos el sacerdote que es un alter Christus. No por sus méritos, ni por nada que pueda hacer con sus solas fuerzas... El alter Christus que hace presente en medio de su pueblo a Cristo Jesús en los sacramentos, y que extiende su acción a todos los hermanos en el ejercicio fraterno de la caridad. Como san Francisco de Asís, decimos que queremos venerar a los sacerdotes que nos hacen presente a Cristo, su Palabra y su misma presencia real. Esos sacerdotes, y no ningunos otros, devaluados, aguados en el ruido de estos tiempos inciertos. 

Necesitamos santos que nos reformen y nos lleven más cerca del corazón de Cristo. Pidámoslo al Señor, que él llama, conserva y lleva a buen término. 

2 comentarios:

  1. Le felicito por su artículo y le agradezco de corazón que nos haya enlazado en su página.
    Para Gloria de Dios.
    Marchando Religión

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